
Juguemos a que te quedas encerrado en mi habitación y te ato las manos con regaliz. Te escondería entre las sábanas y las fundas de los cojines, en el papel higiénico del cuarto de baño y los vasos de café de la cocina, en los libros de poemas que te tocaron porque los tocaste, en los acordes de mi guitarra desafinada sin sus dos cuerdas, en el desorden del armario, en la luz de los mecheros azules, en las botellas de agua que te bebieron porque de ellas bebiste. Guardaría tu olor en una vieja caja de zapatos junto a la marca de las palmas de tus manos sobre los muebles. Conservaría el eco de tu voz en la ducha y las colillas de tus cigarros en ceniceros repartidos por el suelo. Me tatuaría tu sudor, tu saliva, tu aliento, tus mordiscos y tu deseo contagioso en la boca del estómago. Instauraría una república de lametazos y risas contigo. Me bucearías entero, te bucearía entero. Nos ahogaríamos juntos. Hasta que se nos vuelva agua la sed... Y se nos lleve la marea, y se nos lleve la marea, y se nos lleve la marea ...
2 comentarios:
uuuuuuuuuuuh...
esto suena a amor...
no es que suene, es escandalosamente, romanticamente, atronadoramente, consecuentemente, AMOR :)
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