lunes, marzo 12, 2007



Mañana es mi cumpleaños.
Atrás quedaron los escombros.
Emprendo viaje hacia delante, hacia el tiempo bien llamado porvenir.
Mi cuerpo marcha solo, equivocándose, torciendo los designios que yo trazo.
Si serenase mi pensamiento, si pudiese detenerme y pensar, me sería sencillo reconocer rostros, no sé, lugares, gentes que hablen mi mismo idioma y me comprendan.
Si fuese capaz de hallar un sitio donde echarme boca abajo, y cerrar los ojos, y mirar, despacio, dentro de mi vida, quizá me resultase fácil averiguar algo, saber a qué lugares quiero ir, de dónde vengo, para qué estoy aquí, cuál es mi nombre.
Pero el tiempo no existe,
y tengo prisa :
no hay sitio para mí en el descampado donde habitaba.
Es preciso llegar a algún sitio,
no me detengo,
sigo buscando,
me muevo,
camino ...
Murió quien pudo,
quien no pudo morir continuó andando.
" Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con tal fuerza lo que no vimos,
nos invita a negar lo que miramos "

4 comentarios:

Anónimo dijo...

muchas felicidades, de corazón, recuerda todo llega vecino

miguel v dijo...

hace poco leí en un cómic las siguientes frases:
"a la desesperación no hay manera de vencerla,
pero hay que seguir adelante."
así funciona la vida.
no importa cuantas alegrías podamos vivir, siempre habrá desesperación suficiente para ahogarlas. pero hay que seguir nadando.
aunque sea en alta mar.
hay que seguir nadando.

gracias por jugar. espero seguir nadando a tu lado.

Kraichek dijo...

Lo importante es seguir caminando, tal vez haya dias, meses o incluso años q camines en circulos, pero lo importante es no detenerse. Muchas felidades

Alfredo dijo...

El ser humano está obsesionado con medirlo todo, medimos las distancias, las temperaturas, las presiones y también los años, el tiempo transcurrido, el tiempo por transcurrir... es el incansable deseo de controlar lo que nos controla y que no conseguimos comprender... cumplir años no es más que reflexionar, como has hecho, sobre lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer... hay ocasiones en que lejos de hacer ese arduo y agotador ejercicio es mejor sentarse en la banca de nuestro parque interior y ver la vida pasar y todo lo que nos rodea, dejando el cinto con el que nos laceramos a un lado y la copa de champán al otro.

Es un año precioso...