domingo, abril 01, 2007


Hubo un tiempo en que fantaseaba con desaparecer. Repasaba minuciosamente el modo en que iría despidiéndome de cada una de las personas que lograron hacerme feliz de cuando en cuando. Sin demasiadas pistas. Un final tan claro como inesperado.
Me sumergía en la marabunta del sueño como quien lo hace en la espiral asimétrica del dolor. Bajando al pozo oscuro del silencio. Tropezando, una y otra vez, con mi esperanza deshauciada sin remedio.
Empezaba el día amparado por los siniestros designios que mi inconsciente iba revelando durante las interminables noches de invierno. Cuando apenas conseguía dormir más de dos horas seguidas.
Nadie supo nunca del escozor en la punta de los dedos, que a duras penas lograban asirse a la almohada con lentitud de tortuga. Ni del letargo amarillo que me rondaba las cuencas de los ojos al contacto con otros ojos tintineantes. Ni de las últimas cartas que escribí a modo de recordatorio.
Pocos supieron que una tarde gris, tan gris como podría ser ésta o cualquier otra, a punto estuve de darme por vencido. Tenía entonces la inmensa certeza de querer abandonarlo todo. Irreversiblemente.
Había discutido contigo en medio de aquel parque por el que tantas veces he vuelto a pasar. Alzabas la voz con cadencia de elefante. Tenías prisa. Llegabas tarde a algún lugar importante donde alguien más importante todavía, esperaba. Yo trataba de contener el aliento, las lágrimas y el amor que comenzaba a traspirar por mi frente. Me distraje un momento observando tu flequillo despeinado por una ráfaga de aire súbito. Al segundo, ya habías desaparecido. Diste media vuelta y te largaste.
Me quedé quieto. Sólo acerté a musitar tu nombre mientras tu silueta iba perdiéndose entre la multitud acelerada. Apenas pude percatarme de que había comenzado a llover. Encendí un cigarrillo con dificultad y me dispuse a quedarme allí todo el tiempo que hiciera falta. Esperando una señal que, sabía, no podría identificar.
Cuando llegué a casa varias horas más tarde, apuré el café frío que había sobrado de la comida y cogí el cuchillo. Había perdido la cabeza.
Ahora sé que no quería matarme. Pedía auxilio de la manera más estúpida que se me ocurrió, motivada por mi incapacidad para manifestar la desesperación.
Había creido merecer todo aquello que me pasaba. Las noches abrazado a tu cuerpo frío. La indiferencia estudiada. El despiste selectivo. La ausencia continua. El deseo caducado.
Ayer te conocí. Me recordaste tanto a mí en aquél momento, que no pude sino mirarte y asentir con estupor. También yo había estado allí antes. En el descompasado tic-tac del minutero. Sangrando sin disimulo frente a la puerta de su casa. Ensimismado en el olor de sus camisetas.
Pocas veces he contado esto. Tan sólo un grupo mínimo de personas saben cómo acabó realmente aquella tarde. A muchos menos enseñé mi brazo izquierdo.
Callé hasta ahora por vergüenza.
Pero poco me importa ya que se me tome por loco o desequilibrado o inmaduro, sencillamente.
Porque la vida siguió, ajena a mi desgracia desgraciada, besándome en los labios.
Y todavía no he olvidado su sabor...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

la vida nos demuestra, nos muestra, nos hace nos deshace nos acompaña y abandona, por suerte!
cada milesima de segundo conectados y desconectados, encontrandonos con nosotros con ellos , con vos.
con la energia de haber recorrido millares de quilometros , gracias a que los cominamos somos y recibimos las situaciones, las ocaciones o como sean, de diversas maneras, por haber aterrizado en el mas hondo fondo negro y oscuro , sabemos que la luz es hermosa.....
y por estar y sentir sabemos que habernos encontrado entre todos es un placer, un regalo y un sueño hecho realidad.
siempre mira hacia adelante... sin haber olvidado nunca de lo que fue ayer.
te llevo conmigo cada minuto que transcurre,
con cada dia, con cada sol nuevo en el mundo y con todos los abismos que genera, hoy y aqui hoy.
AS

dv dijo...

Sé por experiencia que un post dejado a la vista de todo el mundo puede atraer más de una mirada indiscreta, así que, por favor, regresa a mi fotolog, pincha en "about" (debajo del título grande) y ahí encontrarás mi mail. Mejor por esa vía, ¿de acuerdo?

Has introducido orden y desorden en un domingo diferente. Gracias a ti.

muuuak


(avit)

miguel v dijo...

todos hemos fantaseado con desaparecer... algunos hemos llegado más lejos y otros menos.
pero si desaparecíesemos quedaría el misterio de quién coño éramos.

nena agua dijo...

La vergüenza es una de las más bajas pasiones del Hombre.
Vergüenza de reconocer nuestros errores, vergüenza de pedir ayuda, vergüenza de que nos vean como fracasados, vergüenza de tener que reconocer que después de tanto tiempo, aún no sabemos quiénes somos..

Tú superaste tu vergüenza y aunque aún no sepas bien quién eres, aunque hayas estado cerca de no querer averiguarlo siquiera..lo has vuelto a intentar. Te has rendido, has caído y te has vuelto a levantar. Una vez más.
Y no has fracasado, ya no podrás fracasar, porque lo estás intentando. A menudo la gente confunde al fracasado con quien lo intentó pero no lo consiguió...pero sólo el que no lo intenta, ha fracasado, es un fracasado. Y tú lo intentas. Y no sólo eso, consigues que quienes tiramos la toalla alguna vez (es decir, absolutamente todos) volvamos a levantarnos una vez más y sigamos intentándolo. Para no fracasar, para no ser FRACASADOS.

De modo que..gracias, niño Luna, gracias por seguir intentándolo :)

Anónimo dijo...

Cuando nuestra tristeza bebe lluvia. En ese preciso instante en el que la ausencia parte el suelo en dos, y caemos, caemos, caemos en un abismo, fantasmal y oscuro.

Cuando el horizonte se derrite, y la mirada se empaña por las lágrimas. Tu voz se quiebra y cada latido duele como jamás ha dolido. Siempre queda un rayo de luz que nace entre la densidad de nuestra pena, la voz y el tácto de una amistad fiel, cercana y serena.

Cuando nuestro dolor es compartido, y las palabras son respondidas por labios benditos...encontramos la razón por la cual seguir caminando.

Aqui tienes unos labios, que a pesar de ser pecadores son los únicos que tengo. Mi pecho y mos brazos son para ti Nay...

Un beso enorme como el agua del mar

Ivizaro

Anónimo dijo...

Tienes una sorpresa en www.fotolog.com/ivizaro en exclusiva una foto nueva

Besos

Ivi

Anónimo dijo...

Todos alguna vez en nuestra vida hemos tenido una experiencia como esa en la que hemos llegado y tocado fondo. En esos momentos, efectivamente la vergüenza, la timidez o el mero hecho de pensar que somos nosotros los únicos que estamos pasando por eso nos impiden sacarlo a la luz ni siquiera con los seres a los que tenemos a nuestro alrededor. ¿Cómo cuento lo que me está pasando?. ¿Y lo que siento?. Nada me sumerjo en las tinieblas e intento desaparecer porque esta vida cruel no es para mí o no soy merecedor de esto. He entregado todo mi ser y sin embargo me devuelve nada.... Afortunadamente, hay gente que merece la pena y por la que luchar. En su día a mí alguien me regaló un poema sin saber siquiera lo que me estaba pasando y tan solo me dijo: "Llevo observándola en este mismo banco durante varias semanas, seguro que tiene un problema que no me quedrá contar, pero recuerde algo..... El poema no es mío, pero mire si le puede sacar algo positivo, porque " Te sentirás acorralada / te sentirás perida y sola/ tal vez querrás no haber nacido.
..... Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
..... Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella tú veras
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendras amigos....
El poema es "Palabras para Julia" de José Agustín Goytisolo.

No volví a ver a aquel hombre que se despidió entre las sombras diciéndome, "creo no tener mejor forma de decírtelo que el poeta; pero ya sabes: escríbeme, si no me encuentras, y sobre todo lucha porque te llegará ese rayo de sol que iluminará tu vida.

2 días después alguien puso en mi camino el mismo poema por escrito, con estas mismas palabras.... Aún hoy lo recuerdo y lo releeo de vez en cuando, aun lo gastado que el papel se encuentra....

Afortunadamente siempre tenemos la esperanza de que no todo el mundo es igual y que siempre el sol aparecerá para todos.....

Cuidate mucho alma bella, mereces todo lo mejor.

Sue