
Déjame contarte un secreto...
Soñé que caminábamos juntos por París y teñíamos de rojo las avenidas, que escalábamos el Himalaya a lametazos, que hablábamos con los camellos en Egipto, que sonreíamos a los camellos en Lavapiés, que no teníamos pasaporte en New York, que nos besábamos frente a un Malecón enfurecido por los celos en La Habana, que quemábamos los puentes de Praga, que hacíamos el amor en Casablanca, que el amor nos hacía en la Caleta, que nos bañábamos desnudos en los canales de Venecia, que cenábamos gratis en el restaurante más caro de Viena, que desarmábamos el Coliseo romano por diversión, que amanecíamos a galope del 28 en Lisboa, que dibujábamos frambuesas en el barrio chino de Berlín, que comíamos pizza en Buenos Aires, que nos convertíamos al agnosticismo en Israel, que abríamos una panadería en Notting Hill, que escuchábamos house en el Liceo, que sonreíamos a las marujas en Islandia, que celebrábamos una fiesta de bienvenida sobre los Andes chilenos, que amenizábamos la velada de un grupo de ancianos en un hotel de Benidorm, que nos disfrazábamos de pingüinos en Santo Domingo, que plantábamos hierbabuena en Madrid, que nos bebíamos la lengua en Arabia Saudí, que coleccionábamos cromos de Oliver y Benji en Beijing, que nos presentaban al mismísimo Buddha en Neva Delhi, que recogíamos cartones de colores en Brasil, que pendíamos de las Casas Colgantes de Cuenca, que nos casábamos en Mali, que rodábamos una peli en París (Texas)...
Soñé que me soñabas en tecnicolor. Esta noche. Y la de mañana. Y la de pasado mañana.
Ahora, déjame contarte un secreto...
O dos.
O tres.
Para cuando te falten las ganas.
Para que despiertes a la derecha de mí.
Para que me mires y te veas.
Y viajemos, desde mi cabeza, hasta tu vida.
Con tu almohada como medio de transporte.
Despegamos?
1 comentarios:
Hola lindo joven,
Bueno, por fin me sorprendes con un texto sin frases cortas. Me encanta. No tengo palabras. Precioso.
Pero ahora aparte del comentario sobre el texto, permíteme te deje un pequeño consejo: "no pierdas nunca esa grandiosa imaginación". De ella a la realidad hay un largo trecho, pero es la que alegra el día a día para hacerlo más fácil y a la vez quitarle la monotonía a la vida.
Si puedes, pasa esos lindos sueños de que sean una ilusión y hazlos realidad. Estoy convencida que la persona amada estará pronto por venir y compartirás con ella todo eso que tanto anhelas. Merecido lo tienes.
Un besote,
Sue
¡¡¡ NO DEJES DE SOÑAR NUNCA ¡¡¡
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