
No eres tú, sino tu ambición, quien me asusta.
El tintineo obeso con que mueves la lengua, pariendo palabras de grasa y cartón por doquier.
La vida es una transacción: Intercambio de poderes y favores, sexuales o no, que adquieren sentido en tu cartera de piel último modelo.
A veces trato de imaginar quién serías sin gomina y tres coches.
Y aún seguirías teniendo el mismo nombre:
MISERABLE.
1 comentarios:
Qué duras tus palabras, e imagino que tendrás toda la razón. Qué triste.
Publicar un comentario en la entrada