martes, febrero 27, 2007

Una pena que nos hayásemos encontrado en esta calle!
Yo urgía del pellizco en el estómago, y tú querías jugar a las casitas.
Llenaste el patio de flores y maceteros, abandonaste tu cepillo de dientes a la derecha del mío y hasta pensaste en cambiar de nombre al gato.
Pero ya caminábamos por avenidas diferentes ...
Pena que tuviésemos que encontrarnos en esa calle!
Quería adentrarme en el hueco vacío de la nostalgia, transitar a ciegas el espacio que circunvala mi cuerpo, emborracharme de memoria ...
Quería perderme entre los cojines del sofá, ocultarme tras la cafetera, disfrazarme de mosquetero, beberme las ganas de volar ...
Quería pintar de negro las paredes, deshojar el ramillete de margaritas artificiales que prende del cabecero, teocratizar el silencio ...
Quería destruir las calles, barnizar el portal, ensuciar la manta a rayas, prender fuego al invierno, fumarme la alegría ...
Quería dejar de ser, de estar ...
Ayer.
Hoy ya no quiero.

domingo, febrero 25, 2007





Mi vida:
Un día sala de espera,
otro, campo de batalla.
MARY ANN COOPER

miércoles, febrero 21, 2007

You can leave me
On the corner
Where you found me
I'm not for sale anymore


COCOROSIE

martes, febrero 20, 2007

so i'll wait for you
where i always wait
behind the signs that sell the news
i'll watch for you like yesterday
and hope for you
one day that once
spent out on meand up 'til late
i search for you
your hat pushed straight
away from me
your measured step
heads up you win
always too late
if i could just once catch your eye
invisible against the words
that hold you down in solitude
and never let you go
the way that every time
my eyes just close
like lids of wooden men in file
i put you under rainy day
your hat's all off
and i'm gone away...
THE CURE

sábado, febrero 17, 2007



El carnaval se ha instalado bajo la ventana de mi casa, y amenaza con dejar a oscuras la ciudad.

A lo lejos, apenas se distingue el sonido de la percusión al paso por las calles estrechas, mientras el barrio se llena de música improvisada.

La vecina sexagenaria del segundo apura su maquillaje en la puerta del portal, acorde a su disfraz de Nancy Rubia - lo siento, lo cierto es que no sé muy bien de qué carajo se ha disfrazado la señora en cuestión - y espera a que su amiga Barbie la recoja. Me gusta imaginar que van en busca del Ken retirado y al borde de la setentena que retiene aún el brillo anaranjado de la juventud en sus pupilas.

Gothika y yo, por nuestra parte, llevamos escuchando samba desde por la mañana, por aquello de ir preparando cuerpo y mente para la gran traca final, que culminará la mañana de mañana, mal que nos pese.

Y es que hoy estoy contento.

Y he decidido disfrazarme como tal: de hombre feliz!!!

Olvidaré por unas horas que no soy más que el tipo gris que empareda hastíos y colecciona viejas cartas de amor.

Olvidaré también que aprendí a pronunciar tu nombre con automática imperfección, y apenas llego a fin de mes.

Olvidaré que hace apenas un par de días me descubrí pensándote en sepulcral silencio, y desde entonces no hago más que repetirme, a modo de mantra, que esto acabará pasando.

Olvidaré que no llamé a la nona anoche, y que volví a postergar mi sesión de pesas para el próximo año.

Olvidaré aquella otra madrugada en que todavía nos amábamos con las pezuñas, y las gotas de sudor que acabaron calando el techo del piso de abajo.

Olvidaré que a mamá le pesan las desgracias, y que Nena Agua a punto estuvo de alejarse sin remedio.

Olvidaré que Madame Bovary sigue sufriendo por amor, y que el café me salió aguado e insaboro esta mañana.

Olvidaré recordar todo lo que ha ido medrando mi inocencia con premura de conejo, y el frío de las mañanas de domingo sin periódico.

Olvidaré que no hay luz en el baño, y que Candela vuelve a estar en celo por segunda vez en lo que va de mes.

Olvidaré que soy un gañán que no consige mantenerse a salvo de tormentas y adevacles varios.

Olvidaré que algún día pude saber quién se escondía bajo todas las capas de mi epidermis y volteé la cara por miedo a descubrirme absurdo.

Olvidaré que hoy no estoy especialmente contento.

Y saldré a la calle disfrazado de hombre feliz, dispuesto a regalar caramelos de regaliz y dulce de leche.

Porque hoy es carnaval.

Porque hoy me está permitido disfrazarme de mí.

Aunque me duela ...

miércoles, febrero 14, 2007


When the routine bites hard
And ambitions are low
And the resentment rides high
But emotions wont grow
And were changing our ways,
Taking different roads
Then love, love will tear us apart again
Why is the bedroom so cold
Turned away on your side?
Is my timing that flawed,
Our respect run so dry?
Yet theres still this appeal
That weve kept through our lives
Love, love will tear us apart again
Do you cry out in your sleep
All my failings expose?
Get a taste in my mouth
As desperation takes hold
Is it something so good
Just cant function no more?
When love, love will tear us apart again

JOY DIVISION

Me gustaría contarte todo aquello que he estado ocultando últimamente; hablarte, por ejemplo, de mi ausencia, del sonido mortecino que regala la puerta del baño, de mi ya sublime pollo a la mostaza ...
Empezaría por enumerar los botes de mermelada de albaricoque que he ido acumulando sin darme cuenta, y saltaría después hasta la cama, para poner nombre a cada arruga incrustada entre las sábanas ...
Desarrollaría una amplia tesis sobre los ladridos intermitentes del perro que nunca alcanzo a entender, y te prestaría la guitarra que lleva dormida en el armario tanto tiempo ...
Me atusaría el pelo con disimulo mientras exagero detalles vanos que alcanzasen a sorprenderte, y haría estallar el jarrón que preside la mesa y tan poco me gusta ...
Seguiría elucubrando acerca de mi futuro y sus aristas, y materializaría cada uno de los colores con que sueño cuando logro dormirme a tiempo ...
Preguntaría por tu viaje, por tu regreso, por tus planes inminentes, y alzaría mi copa a la salud de todos tus deseos, esgrimiendo una sonrisa tonta que me aligerase la tristeza ...
Hablaría de mi despiste selectivo, de productos para el pelo y de la quintaesencia del uso del amoniaco como desinfectante casero infalible, al tiempo que escruto tus manos con alevosía ...
Verbalizaría de repente mi necesidad de cercanía, y apuraría el penúltimo cigarrillo de la tarde hasta dar marcha atrás al avance ininterrumpido del minutero, para empezar desde el principio otra vez ...
Hasta que dijese TE QUIERO por fin.
Hasta que por fin concluyese diciendo lo único que he estado ocultando últimamente.
Y permitir así que se haga el silencio.
Sssssssshhhhhhhhh!

lunes, febrero 05, 2007


Cuando el reloj se paró, apenas había comenzado a atardecer.
Me resguardaba del frío y los nervios bajo mi viejo chaquetón azul, tratando de ocultar el requiebro de la voz y el temblor de las manos.
El ascensor del edificio se me antojó una noria, y apenas podía dejar de resoplar cada vez que, de reojo, atisbaba a topar con la imagen de ti reflejada en el espejo.
El paseo se produjo sin grandes acontecimientos, ensimismado como estaba en observarte a escondidas, mientras la manta de cielo gris plomizo amenazaba con llovernos de sopetón, sin demora.
No sospechaba entonces que azar y destino, en caso de que no sean la misma cosa, habían comenzado a tejer hilos invisibles de tus ojos a los míos, de mis manos a tu boca.
El viejo parque se convirtió en bosque animado, y el estanque comenzó a emanar un extraño olor a brisa marina sin que nos diésemos cuenta.
Ahora te recuerdo apoyado en la barandilla, sonriendo maliciosamente, con ese aire despistado que tanto te caracteriza, acercándote con sigilo de gacela, pero sin llegar a tocarme todavía.
A pocos milímetros de mi respiración entrecortada.
Continuamos transitando el viejo camino de baldosas amarillas hasta que por fin nos detuvimos.
La mesa verde, las sillas verdes, el viento levantando la falda a las pocas hojas verdes que Madrid conserva en esta época del año.
Hablabas sin descanso mientras apurábamos el café que nos daría de beber.
La vuelta a casa se hizo más corta saltando de nube en nube, mientras el perro se enredaba entre las piernas, eufórico en su ansia de calle.
El último cigarro, venga ...
Bastaba con alargar el brazo para pellizcarte la mejilla.
Empezaba la cuenta atrás.
Se me había secado la garganta.
Los segundos avanzaban.
La despedida, cada vez más próxima, dibujaba tonos azules en tus labios.
Silencio de olas.
Fue entonces cuando te besé.
Por fin.
El reloj retomó la marcha de pronto.
Había comenzado a anochecer, apenas.
Aunque eso ya es otra historia.
TO BE CONTINUED ...
A g.I.a.N