
Te escribo a ti, que me lees apoyado en el sofá, cansado de caerte por vigésima vez.
A ti, que dibujas lunares violetas en la pared naranja del salón cuando tienes frío.
A ti, que te escondes tras la taza de café caliente con descuidado descuido.
Te escribo a ti, que bailas bajo la lluvia y llueves de madrugada en cualquier bar.
A ti, que paladeas el silencio y el helado de melón de la misma manera.
A ti, a quien nunca he visto.
Te escribo a ti, al que duerme desnudo y con las ventanas abiertas en otoño.
A ti, despistado, buscando trazos de aguamarina en la palma de tu mano izquierda.
A ti, por tu nombre, por tus brazos, por tu hígado, por tu carne encarnada, por tu sangre.
Te escribo a ti, que escuchas con atención de vigilante y musitas con agilidad de insecto.
A ti, que rompiste algunas cremalleras sin saberlo.
A ti, que regresas, una y otra vez, a los lugares donde nunca has estado.
Te escribo a ti, que regalas corazones de segunda mano y zapatillas para salir corriendo después.
A ti, a tu almohada blanca, a tu cojín favorito, al rincón donde siempre te busco , a tu cama.
A ti, que no sabes conducir, que odias las matemáticas, que pierdes a las cartas.
Te escribo a ti, parafletando imposibles por aburrimiento.
A ti, que te atusas el pelo sin descanso.
A ti, que no acabas de aprender a pelar patatas.
Te escribo a ti, perdido en medio de la ciudad de piedra a medianoche.
A ti, solemne somnoliento abigarrado.
A ti, por el tú, el te, el tí...conmigo.
Hoy te escribo a ti, otro YO.
Agazapado como estás en mi vientre, amante sediento de mis huesos, fugitivo insumiso de mis miedos.
En todos los lugares te encuentro.
En todos los lugares me siento un habitante más.
O un habitante menos.
Cuestión de azar, o de destino.
Hiérguete y canta.
Que el rumor que te acompañe será el resultado resultante de mi nueva sombra.
Aunque nos pese...
mal que nos duela!