lunes, mayo 28, 2007



At last the secret is out, as it always must be in the end.
The delicious story is ripe to tell to the intimate friend,
over the tea-cups and in the square, the tongue has its desire;
still waters run deep, my dear, there´s never smoke without fire.
Behind the corpse in the reservoir, behind the ghost on the links,
behind the lady who dances and the man who madly drinks.
Under the look of fatigue, the attack of migraine and the sigh
there is always another story, there is more than meets the eye.
For the clear voice suddenly singing, high up on the convent wall,
the scent of the elder bushes, the sporting prints in the hall,
the croquet matches in summer, the handshake, the cough, the kiss.
There is always a wicked secret.
A private reason for this.

WYSTAN HUGH AUDEN


A mi secreto favorito.

jueves, mayo 24, 2007



He aquí la carta de amor que no llegaré a escribirte.
La de la suma que resulta 3.
Colecciono imposibles.
Sinceramente,
yo.

miércoles, mayo 23, 2007


Frida tiene frío, y no sabe por qué. Le tiembla el pulso cuando recuerda en silencio aquella noche de primavera tardía en que ella le desbarató las sábanas y el alma. A partes iguales.
Chavela, entre tanto, la inventa desde lejos, a oscuras, paladeando con destreza el sabor agridulce con el que le trazó el río invisible que ahora brota de su pelvis. Y suspira. A borbotones.
No sabían ellas del color negro con que se tiñen las noches en blanco. Y acordaron no despertar. Que no es más que evitar quedarse dormidas, al fin y al cabo.
Chavela escruta, examina, clasifica y pone apellido a las estrellas, que la observan a su vez, inventándole nombres que la llamen. Sílabas asimétricas, escuálidas, esponjosas, desvalídas y rimbombantes que Frida va conformando desde este otro lado del océano, a siglos luz de la órbita celeste de sus caderas.
Y se suceden los minutos en el minutero de sus relojes. Tic, tac, tic.
Y se abrazan sus brazos en su abrazo imaginario.
Y se rozan sus lenguas en su beso letárgico.
Y se confunden sus pasos al final del pasillo del futuro, que algún día será pasado, donde el silencio no cabe.
Frida aguarda a que anochezca envuelta en llamas, para que el frío no la encuentre en cueros y le constipe la ilusión. Y acaricia sus pechos mientras conversa con Diosa Luna, que también se acaricia por encima del camisón de tul que Chavela le borda cada madrugada.
Y sólo el astro sabe entonces de la delicia que lo tangente desconoce.
Porque únicamente el amor penetra.
O muda o muere.
Y no hay que hacerlo mudar ni que dejarlo morir.
Aunque escueza.
Ay, pero eso sí, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele, que vuele ... ... ... ... !
Larga vida!

martes, mayo 22, 2007



Déjame contarte un secreto...

Soñé que caminábamos juntos por París y teñíamos de rojo las avenidas, que escalábamos el Himalaya a lametazos, que hablábamos con los camellos en Egipto, que sonreíamos a los camellos en Lavapiés, que no teníamos pasaporte en New York, que nos besábamos frente a un Malecón enfurecido por los celos en La Habana, que quemábamos los puentes de Praga, que hacíamos el amor en Casablanca, que el amor nos hacía en la Caleta, que nos bañábamos desnudos en los canales de Venecia, que cenábamos gratis en el restaurante más caro de Viena, que desarmábamos el Coliseo romano por diversión, que amanecíamos a galope del 28 en Lisboa, que dibujábamos frambuesas en el barrio chino de Berlín, que comíamos pizza en Buenos Aires, que nos convertíamos al agnosticismo en Israel, que abríamos una panadería en Notting Hill, que escuchábamos house en el Liceo, que sonreíamos a las marujas en Islandia, que celebrábamos una fiesta de bienvenida sobre los Andes chilenos, que amenizábamos la velada de un grupo de ancianos en un hotel de Benidorm, que nos disfrazábamos de pingüinos en Santo Domingo, que plantábamos hierbabuena en Madrid, que nos bebíamos la lengua en Arabia Saudí, que coleccionábamos cromos de Oliver y Benji en Beijing, que nos presentaban al mismísimo Buddha en Neva Delhi, que recogíamos cartones de colores en Brasil, que pendíamos de las Casas Colgantes de Cuenca, que nos casábamos en Mali, que rodábamos una peli en París (Texas)...

Soñé que me soñabas en tecnicolor. Esta noche. Y la de mañana. Y la de pasado mañana.

Ahora, déjame contarte un secreto...

O dos.

O tres.

Para cuando te falten las ganas.

Para que despiertes a la derecha de mí.

Para que me mires y te veas.

Y viajemos, desde mi cabeza, hasta tu vida.

Con tu almohada como medio de transporte.

Despegamos?

martes, mayo 15, 2007



Te escribo a ti, que me lees apoyado en el sofá, cansado de caerte por vigésima vez.
A ti, que dibujas lunares violetas en la pared naranja del salón cuando tienes frío.
A ti, que te escondes tras la taza de café caliente con descuidado descuido.
Te escribo a ti, que bailas bajo la lluvia y llueves de madrugada en cualquier bar.
A ti, que paladeas el silencio y el helado de melón de la misma manera.
A ti, a quien nunca he visto.
Te escribo a ti, al que duerme desnudo y con las ventanas abiertas en otoño.
A ti, despistado, buscando trazos de aguamarina en la palma de tu mano izquierda.
A ti, por tu nombre, por tus brazos, por tu hígado, por tu carne encarnada, por tu sangre.
Te escribo a ti, que escuchas con atención de vigilante y musitas con agilidad de insecto.
A ti, que rompiste algunas cremalleras sin saberlo.
A ti, que regresas, una y otra vez, a los lugares donde nunca has estado.
Te escribo a ti, que regalas corazones de segunda mano y zapatillas para salir corriendo después.
A ti, a tu almohada blanca, a tu cojín favorito, al rincón donde siempre te busco , a tu cama.
A ti, que no sabes conducir, que odias las matemáticas, que pierdes a las cartas.
Te escribo a ti, parafletando imposibles por aburrimiento.
A ti, que te atusas el pelo sin descanso.
A ti, que no acabas de aprender a pelar patatas.
Te escribo a ti, perdido en medio de la ciudad de piedra a medianoche.
A ti, solemne somnoliento abigarrado.
A ti, por el tú, el te, el tí...conmigo.
Hoy te escribo a ti, otro YO.
Agazapado como estás en mi vientre, amante sediento de mis huesos, fugitivo insumiso de mis miedos.
En todos los lugares te encuentro.
En todos los lugares me siento un habitante más.
O un habitante menos.
Cuestión de azar, o de destino.
Hiérguete y canta.
Que el rumor que te acompañe será el resultado resultante de mi nueva sombra.
Aunque nos pese...
mal que nos duela!

lunes, mayo 07, 2007

Vuelvo a empezar de nuevo.
Me acompaña el silencio tímido.
Chispeante.
Habitado.
Ahora que ni tú ni nadie puede verme.
Vuelvo a mirar hacia arriba.
Sin precauciones.
Sin manuales de supervivencia.
Ahora que mirar hacia abajo me marea.
Vuelvo a inventar cuentos con sabor a mandarina.
Para que empapen mis sábanas sucias.
Para que me huelan los sueños.
Ahora que tu aliento me da alergia.
Vuelvo a danzar solo de nuevo.
Descalzo.
Ansioso en mi sed de ritmo.
Ahora que aprendí a bailar a solas.
Sin la ausencia de ti.
Vuelvo a beber solo de nuevo.
Brindando a mi salud.
Mordiendo el limón.
Ahora que por fin sublimo lo visible.
Vuelvo a sonreir de nuevo.
Por lo que pude ser y no fuí.
Por lo que dije y no quise callar.
Ahora que duermo con las ventanas abiertas.
Vuelvo a dejarme fluir de nuevo.
Entre el gentío desbocado.
Mientras aguardo en la cola del súper.
Ahora que no espero trenes que se retrasan.
Vuelvo a ser yo de nuevo.
En la alegría de mí.
En mi tristeza verde.
Ahora que decidí perder la vergüenza.
Vuelvo a estar sin ti de nuevo.
Como antes de conocerme.
Como antes de nacerme por undécima vez.
Ahora que ya no me siento solo.
Sino con-migo.
Tómame cómo soy.
O haz el favor de dejarme como me encontraste.
Ahora que ya he vuelto.

sábado, mayo 05, 2007


Acabo de descubrir la verdad:
buen final para una agonía que sangra
con cadencia de tortuga.
Ahora sólo un silencio que silba.
Y palabras.
Cientos, miles de palabras
que acaban por corromperse
en el punto exacto del esfínter
donde tu sexo me conjuraba
a pequeñísimos golpes de carne.
Todo yo cubierto de mentiras.
He trepado por las paredes de tu vientre
con tal verocidad,
que aún cargo sobre las manos
con todos los niños muertos
que no se atrevieron a nacer.
Te necesito hasta el vómito.
Pero cómo olvidar que te he compartido
con otros cuerpos
de tan extremada perfección
que han hecho del mío, síncope,
mutismo, apenas!
Son ellos quien ahora te reclaman.
Acabo de descubrir la verdad:
buen principio para la hierba
que habrá de brotar.
Con premura de conejo.
A SUE, por todo lo que ella y yo sabemos...