lunes, junio 18, 2007



He vuelto a escucharte. Después de un mes. Días y noches de expedición, de sábanas sucias y cuerpos ocres, de silencios que hablan.
He vuelto a escucharte esta noche, y ahora todo suena a ti.
Había creido olvidar el color azul anaranjado de tu voz, el timbre exacto con que me nombras cuando no dices nada, la cadencia vespertina de cada sílaba arrastrada con indiferencia. Había elegido olvidar. Y casi lo logro.
Te encuentro siempre en los lugares en que me pierdo, entre la marabunta descocada de mis palabras huecas, en las inflexiones disonantes de mi acento inexacto, en el quicio abierto de mi garganta roja.
Es fácil poner banda sonora a tu cara, a tus ojos de luciérnaga, a las nalgas que te imagino, a tu sonrisa perfecta. Serías el desgarro del violín. La delicadeza del piano. La profundidad del bajo. La voz de Joan. Serías una clave de Sol.
Tu siempre "irte" acabó por hastiarme. Anhelaba el tacto de tu lengua mecánica, la caricia atronadora, el abrazo desmesurado de tus manos sobre mí, tus labios de vino en mi espalda, la mirada cómplice, los cigarrillos eternos. Lo que nunca era.
Y ahora vuelvo a escucharte. Y parece que el tiempo nunca hubiese pasado por aquí, tocándonos las mejillas, rozándonos los talones. Devorándonos.
Quiero ayudarte a regar las plantas. Escribirte una canción sobre la nevera. Desabrocharte la camisa y dibujar una estrella en tu pecho. Pasar una noche de verano a tu lado en la Filmoteca. Invitarte a cenar a mi restaurante favorito. Pasear contigo al perro. Hacerte una tarta de chocolate. Recorrer tus piernas de Norte a Sur. Sacudirte la tristeza a golpe de insensatez.
Me he alisado las ganas para ti.
Te he comprado una piruleta.
He aquí el fruto de mi capricho.
De mi delirio.
Sólo faltas tú, desconocido.
Aún mi favorito.
Bailas?
No estoy.
Empiezo a irme.
Me silencio.
Me emborrono.
Me otoño.
Me descuido.
Me relamo.
Me disgrego.
Me muerdo.
Me palpo.
Me redimo.
Me decoro.
Me disparo.
Me señalo.
Me pateo.
Me despido.
Me desierto.
Me araño.
Me ensucio.
Me escabullo.
Me quimero.
Me despisto.
Me derramo.
Me escupo.
Me postergo.
Me disculpo.
Me envidio.
Me relato.
Me saludo.
Me conquisto.
Me suspiro.
Me coloreo.
Me impaciento.
Me rechazo.
Me declamo.
Me hiervo.
Me quemo.
Me apasiono.
Me cabreo.
Me niego.
Me arrastro.
Me escribo.
Me toco.
Me masturbo.
Me derrito.
Me ausculto.
Me despierto.
Me escondo.
Me asusto.
Me resumo.
Me releo.
Me amenazo.
Me engaño.
Me absuelvo.
Me persigno.
Me nieblo.
Me molesto.
Me curo.
Me fustigo.
Me radiografío.
Me asfalto.
Me hierbo.
Me empecino.
Me destituyo.
Me ansío.
Me agoto.
Me duermo.
Me como.
Me mastico.
Me boicoteo.
No estoy.
Reclamo mi derecho a desconocerme.
Quiero despedazarme.
Resultado:
Soy todo lo que no aparento.